El contacto y los beneficios emocionales con bebés

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El contacto piel a piel y sus beneficios emocionales con los bebés:

El masaje infantil es una excelente manera de comunicarnos con nuestro bebé, mediante una secuencia de movimientos, miradas, sonrisas y palabras.

El masaje infantil encuentra sus orígenes en la cultura oriental. En la India, donde hay una de las tradiciones de masaje infantil más arraigadas, es una técnica tradicional que pasa de padres y madres a hijos e hijas, y se da mucha importancia al contacto físico y afectivo durante los primeros meses y años de vida.

El masaje y los contacto físico, pues, aporta beneficios tanto a nivel físico como a nivel emocional.

Las ventajas que conlleva el masaje infantil con el contacto físico son tanto para los padres y las madres como para sus niños. En este sentido, es mucho más que una simple experiencia agradable, se trata más bien de una manera de mantener la salud y el bienestar de nuestros bebés.

Algunos de sus ventajas a nivel emocional serían:

-Mejora la calidad del vínculo: El masaje infantil facilita los vínculos afectivos porque incluye los elementos principales para establecerlos: contacto con la mirada, sonrisa, sonidos, abrazos, caricias, olor, respuesta a los estímulos e interacción. Estos elementos garantizan la calidad de la intimidad entre los padres y el bebé, fortaleciendo la relación y comunicación entre ellos/as.

-Ayuda al bebé a relajarse: mediante el masaje ayuda a los bebés a descubrir las tensiones y relajarse. Diversas investigaciones confirman la disminución del estrés en quien hace el masaje y en quien lo recibe.

-Ayuda a su desarrollo psicológico: El masaje cambia los patrones de comportamiento, reduciendo los umbrales de miedo y excitación. Asimismo, favorece las habilidades sociales en fomentar un mejor contacto ocular y el aprendizaje afectivo con los demás. Los bebés que han desarrollado un contacto cercano con sus padres, lo que puede lograrse a través del masaje, crecen con conductas menos agresivas.

-Ayuda a reconocer los límites corporales: El masaje nos permite tomar conciencia de las dimensiones y el espacio de nuestro cuerpo en relación al espacio externo, lo que favorece el respeto por los espacios y límites propios y de los demás. Además, si el conocimiento de los límites corporales ha sido placentero, se favorece una buena aceptación de uno mismo, factor esencial para la seguridad, confianza y autoestima.

-Fomenta la liberación emocional y físico: El masaje ayuda a autorregularse, canalizar y procesar las experiencias vividas, permitiendo al bebé liberar las tensiones acumuladas del día con la persona en quien más confía. Con el masaje, el bebé aprende a responder a la tensión con la relajación.

En aquellas sociedades en las que los bebés reciben contacto físico permanente, son cogidos frecuentemente en brazos, son abrazados y reciben masajes, cuando se convierten adultos son más seguros, cooperadores y comprensivos.

Hay que ver la práctica del masaje infantil como un tiempo importante de nuestra rutina diaria ya que nos proporciona un momento y un espacio únicos para interaccionar con nuestros hijos y/o hijas. Es un momento de calma, de tranquilidad, de confianza mutua, de dar y recibir. Es importante hacer masajes a nuestros hijos y/o hijas para que establecemos con ellos un vínculo único a través de la piel, de las miradas, las sonrisas, los sonidos, del tono de la voz, etc., nos comunicamos sin palabras. Les damos unas sensaciones y unas percepciones del mundo que los rodean, les proporcionamos seguridad y placer, liberamos las tensiones acumuladas a lo largo del día y proporcionamos un estado de relajación y una sensación de bienestar muy agradable.

Es un nutriente que no beneficia sólo al niño, sino también los padres, madres y/o cualquier persona que esté y en contacto con la criatura, estimula y fortalece los vínculos afectivos y la escucha mutua.

Masajeando contribuimos a mejorar y estimular su sistema respiratorio, gastrointestinal, inmunológico, endocrino, etc., Al tiempo que también disfrutamos de los beneficios que proporcionamos a nuestros hijos y/o hijas, ya que aprendemos a interpretar sus emociones, sus gestos, a entender cuando es el momento más adecuado para el masaje, etc. Es un beneficio mutuo: contribuimos al desarrollo del bebé positivamente ya la vez nos enriquecemos como padres y madres.

Las sensaciones táctiles son el primer lenguaje que recibe el bebé: la contención, la calidez, la vibración del sonido o el balanceo son captados por su piel. Por eso el masaje infantil y el contacto físico es tan eficaz para comunicarle toda nuestra estimación.

Los niños tienen la necesidad biológica de ser cogidos, tocados, de acercarse al cuerpo del padre y / o de la madre, y este hecho es básico para su desarrollo físico y emocional.

Laura Betés López Psicóloga y Facilitadora VEIE Blanes

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